El fondo está detrás, irremisiblemente, en tanto que la figura está adelante. La figura está siempre “cerca” en tanto que el fondo está “lejos”.
El fondo es percibido como inmóvil, en tanto que la figura se percibe dotada de movimiento, aunque ese movimiento haya sido detenido o congelado.
El objeto observado tiende a convertirse en figura, en tanto que lo no observado es fondo.
La distorsión de sus formas es uno de los incentivos para que se intente percibir tridimensionalmente a la figura, que con sus bordes irregulares, su acontecer en permanente rebelión, trata de plantearnos el relieve, en tanto que el fondo es percibido como un plano que tiende a integrarse con el propio plano del soporte y aparece delimitado por los bordes de la fotografía, continuando en forma infinita, mas allá de los bordes de la imagen.
La figura está determinada por una línea o contorno que siempre le pertenece, mientras que la tensión entre la figura y el fondo está siempre presente en la fotografía debido a su destino de perseguir objetos por el mundo con la intención de “recortarlos”.
La fotografía tiende además a agregar una segunda vibración sobre la dualidad figura-fondo a partir de su propia naturaleza, que la obliga a enfocar un plano de la imagen y a desenfocar otros.
Uno de los factores que más influye en la determinación acerca de qué es fondo y qué es figura, es la iluminación.
¿Qué es la luz de fondo?
Siempre existe una relación entre tecnología y estilo de iluminación. El estilo de iluminación de cada época surge de la disponibilidad de herramientas —luces y medios de registro— entrecruzada con el modo de representación efectivo o popular de cada época, generalmente determinado por circunstancias sociales e incluso políticas.
En el esquema básico de iluminación en estudio, la luz de fondo es aquella que está colocada de modo tal que ilumina solamente el fondo, sin tocar al personaje u objeto principal. Si apagamos todas las luces y dejamos solamente la luz de fondo, el motivo principal se visualizará como una silueta negra.
Quizás siempre considerada como una fuente subalterna, destinada a resolver un problema menor, no le damos la importancia que realmente merece.
En un principio estaba destinada a hacer visible aquellas zonas que, al permanecer en penumbra, hubieran quedado oscuras. Influía también en esto el tipo de película y la cámara usada.
El cine de Hollywood, con sus herramientas de producción que terminaron siendo estilo, lo usó como un modo de comentar y enfatizar la relación entre las figuras representadas y el fondo que las contenía. Los fotógrafos de las décadas de 1930 a 1950 se hicieron eco de este estilo, ya fuera para fotografiar novias o personajes famosos.
Desde la década de 1960 en adelante, la luz de fondo se hizo menos evidente. A veces crecía como un desprendimiento parásito de las luces principales. Las corrientes retro de los años ‘90 la resucitaron, y hoy los fotógrafos que tratan de iluminar bien no pueden prescindir de ella.
Consejos prácticos:
Use una luz totalmente independiente para el fondo, que no toque al personaje (foto 1, 2 y 3).
Si está iluminando un evento, apunte el flash que cubrirá el fondo sin manchar con luz el sujeto principal. (foto 4).
La luz de fondo se puede colorear con gelatinas de color Lee o Rosco (foto 5).
Si tiene un fondo blanco, para que éste resulte totalmente “quemado” en valores R255 G255 B255 deberá sobreexponerlo uno o hasta dos diafragmas (foto 6).
Recuerde que si quiere que el fondo se lea igual que el sujeto, deberá tener la misma cantidad de luz en ambos (foto 7). Si quiere fondos en valores más bajos, reduzca uno, dos o tres diafragmas el valor fotométrico para la luz de fondo.