Por María Sivak
En muchos ámbitos de la vida cotidiana ocurre que partiendo desde un mismo punto podemos tomar caminos totalmente diversos y llegar a un mismo objetivo. Algo similar acontece durante la práctica del retoque digital. Algunas más largas y placenteras, otras más difíciles y atractivas, cada elección esconde sus infortunios, pero trae aparejada la obtención de un buen resultado.
|
El Photoshop cuenta con múltiples herramientas que se utilizan de manera autónoma o se combinan entre sí. El conocimiento y el buen manejo de ellas nos permite elegir la opción más conveniente para aplicar en nuestra imagen. |
Hay dos cosas principales que debemos tener en cuenta a la hora de dicha elección: la perfección del resultado y el tiempo que cada herramienta utilizada nos exige. Es decir, debemos buscar la mayor calidad en el retoque, pero no olvidarnos de las horas, la paciencia y las dificultades que el proceso nos demandará.
La Foto 1 ha sido producida digitalmente: frutos en movimiento caen sobre un plato. La toma bien podría haberse realizado de manera directa, atrapando el movimiento de los objetos en el aire, pero hubiese sido bastante difícil controlar la caída y la posición frontal de los frutos ante la cámara. Demasiado tiempo y muchas tomas hubiesen sido necesarias para obtener la fotografía deseada. Por lo tanto, la fotografía se realizó a través del ensamblado digital de varias tomas: primero se fotografió el plato con frutos y luego se realizaron tomas individuales de los frutos estáticos. En photoshop se enmascararon y recortaron los frutos, se ubicaron en la posición correcta y se les aplicó el desenfoque de movimiento.


La Foto 2 es una imagen sencilla: una flor en un florero es iluminada tanto en los pétalos como en el tallo bajo el agua. Bien podría ser una toma directa realizada con dos luces aplicadas en zonas diversas. Pero en el caso de esta toma se disponía de una sola luz y se optó por resolver la cuestión de manera digital. Primero se fotografió la flor iluminada en sus pétalos, luego en su tallo, se superpusieron ambas tomas en Photoshop y se borraron las zonas oscuras, generando así una única imagen iluminada de manera impecable. Esta forma requirió más tiempo del que se necesita para hacer la foto con dos luces, pero cuando las circunstancias no lo permiten es útil y tranquilizador saber que se cuenta con una solución digital.

Cambiar el color de una remera puede hacerse de múltiples formas, hay maneras más sencillas, que nos ahorran procesos de recorte y trabajan directamente sobre el tinte del color, sin necesidad de seleccionar el área que debe modificarse, por lo que suelen ser las elegidas.
Un elemento molesto en la imagen puede borrarse con la goma, y de esta forma se pierde inexorablemente, pero también puede taparse con una máscara y así podremos recurrir a él sin perderlo totalmente.
Un cielo celeste, turquesa y con nubes dispersas puede dibujarse por completo y simular perfectamente ser una fotografía, pero también puede crearse a partir de un trozo de cielo clonado al que se le disimulan las uniones.
Estas elecciones dependerán del retocador, de sus mañas, sus preferencias y sus virtudes. Dos personas pueden trabajar sobre una misma imagen aplicando procesos totalmente disímiles y obteniendo ambas un perfecto resultado. Más allá del mecanismo elegido, el retocador debe conocer los alcances y las limitaciones de cada herramienta, sólo así podrá aventurarse a jugar libremente con ellas. Una vez alcanzado el manejo correcto de la técnica, el campo está abierto para generar composiciones innovadoras, atractivas y sumamente bellas.
Fotomundo 492 (Diciembre 09)
Maipú 671, 5º piso (1006)
Buenos Aires, Argentina
teléfonos: 4 322-2171 / 2006
fax: 4 322-2006