Ya no se trata simplemente de poder reproducir una escena tal como es, sino de tener la información que ayudará a representarla según una intención expresiva.
Antecedentes
Aproximadamente a partir de 1890 comenzaron a ser empleados instrumentos destinados a evaluar la intensidad de la luz, pero cuyos principios de funcionamiento no tenían relación con los fotómetros actuales.
Los primeros fueron los actinómetros, que permitían medir la intensidad de la radiación solar según la dilatación de una fina lámina de metal, o por el oscurecimiento de un papel sensible a la luz. Se construyeron actinómetros para uso fotográfico hasta cerca de 1930. También se usaron, durante esa misma época, los Fotómetros de extinción, que se basan en la reducción del flujo luminoso al pasar por diafragmas o filtros, donde la evaluación de la intensidad es apreciada por la sensibilidad visual. Es interesante observar que existieron algunos de ángulo muy reducido, equivalente a los modernos fotómetros puntuales.
Gossen Luna Pro SBC de 1977, uno de los primeros fotómetros con fotodiodo de silicio, capaz de medir luz continua y flash.
Fotómetros de selenio
En la década de 1930 aparecen los primeros fotómetros con célula fotoeléctrica de selenio. Su funcionamiento se basa en la propiedad de esta sustancia de generar electricidad cuando es expuesta a la luz. Mediante un microamperímetro se mide la carga eléctrica generada, que es proporcional a la intensidad de la luz recibida. No usan baterías ya que la electricidad es producida por el selenio. Significaron un avance muy importante y podemos considerarlos como la primera generación de fotómetros modernos.
La luz reflejada por la escena ingresa al fotómetro a través de una abertura grande, que generalmente se encuentra cubierta por un vidrio cuya superficie tiene forma de semiesfera para concentrar la luz sobre la placa de selenio.
Permiten hacer mediciones de precisión pero presentan dos limitaciones importantes: por una parte, cuando la intensidad de la luz es muy baja, la electricidad generada por el selenio no es suficiente para mover la aguja del instrumento, es decir que no resulta posible realizar mediciones de luz de baja intensidad. Por otra parte, como la placa de selenio requiere cierta superficie mínima para generar electricidad, el ángulo de medición es amplio. Esto los torna imprecisos para medir luz reflejada, no porque su funcionamiento sea irregular sino porque es difícil determinar con exactitud qué elementos de la escena quedan dentro del área de medición, complicando la evaluación de la luminosidad respecto al gris medio, que es el patrón con el que está calibrado el fotómetro.
El Lunasix de Gossen, (denominado Luna Pro en USA) fue uno de los más empleados profesionalmente entre 1960/80.
Esta característica poco conveniente para medir luz reflejada no causa dificultades cuando se emplean para medición de luz incidente. Si no se necesita medir luces de muy baja intensidad, son excelentes y por esta razón fueron muy empleados por directores de fotografía de cine. El Sekonic L 398 que había sido discontinuado comenzó nuevamente a ser fabricado gracias a la demanda generada por la industria cinematográfica.
Fotómetros de CDS
Hacia 1960, aparece un nuevo tipo de fotómetro que representa un avance muy significativo, gracias a las nuevas fotocélulas de sulfuro de cadmio o CDS. Este tipo de célula no genera electricidad al recibir la luz, sino que varía su resistencia eléctrica para conducirla. Según la intensidad de la luz cambia la resistencia al flujo de corriente proveniente de una batería.
La energía para activar el instrumento ya no depende de la intensidad de la luz y esto permite la medición con baja intensidad, superando la limitación que presentaban los fotómetros de selenio.
Rhamstine Set 600.
Por otra parte, se logra reducir el ángulo de medición aproximadamente a 30º para la lectura de luz reflejada, tornando más consistentes los resultados. También posibilitaron el desarrollo de los fotómetros puntuales (o “spots”) de ángulo muy reducido, entre 5º y 1º.
Sin embargo, los fotómetros de CDS presentan algunas limitaciones: no pueden medir destellos de flash, tienen cierta falta de sensibilidad cromática al azul, y después de medir una luz de alta intensidad hay que dejar pasar un par de minutos pues el fotoresistor queda saturado y podría indicar un valor erróneo. Esto se conoce como efecto de memoria.
Sekonic 398-L.
La importancia del ángulo de medición
Cuando se mide luz reflejada, el valor de exposición que proporciona el fotómetro es el adecuado para que la superficie medida se reproduzca con la luminosidad del gris medio del 18%; siendo más fácil estimar qué elementos de la escena entran en el área de medición con un ángulo más reducido, lo que determina la precisión del resultado.
En el caso de los fotómetros puntuales, al tener un ángulo muy restringido que se aprecia a través de un visor integrado, se logra un excelente nivel de precisión. Eso permite prever la respuesta del material sensible (o del sensor digital) hasta en pequeñas áreas de la imagen, lo que hace que la medición de la luz supere el concepto de “exposición correcta”.
Watkins Bee Meter, actinómetro de uso fotográfico, empleado entre 1900-1925.
Ya no se trata simplemente de poder reproducir una escena tal como es, sino de tener la información que ayudará a representarla según una intención expresiva. Naturalmente, esto requiere un grado mayor de conocimiento y de práctica: la medición de luz conlleva un proceso de prueba y error hasta tener seguridad acerca de los resultados.
En un Estudio, la medición puntual permite ajustar la iluminación con un mayor control sobre la imagen final. En exteriores, con luz natural, generalmente no se puede controlar tanto la iluminación, por lo que en estos casos la medición puntual permitirá tomar las decisiones adecuadas, privilegiando el área de imagen que resulta más importante.
Wein WP-1000, de 1969 sólo para medir luz incidente de flash.
Fotómetros de flash
Como lo señalamos, los fotómetros de selenio y los CDS no pueden medir la intensidad de los destellos de flash. Por eso, en las décadas del ‘70 y ‘80 se emplearon fotómetros especiales para el flash, que a su vez no podían medir luz continua. Así es que era común tener un fotómetro de CDS para medición de luz continua y otro para medición de flash.
Weston 617-f.
Fotómetros de fotodiodos de silicio
Hacia fines de la década del 70 comienzan a aparecer fotómetros basados en el fotodiodo de silicio. Esto fue un importante avance, ya que permiten la medición de destellos de flash. De esa manera, con un solo instrumento podemos resolver tanto la medición de luz continua como la del flash.
Además tienen mejor sensibilidad cromática al azul y carecen de efecto de memoria, por lo que se pueden hacer mediciones en forma continua de altas luces sin tener que esperar intervalos entre una medición y la siguiente. El diseño exterior y funcional es semejante al de los de CDS.
Cortfield Exposure Meter, fotómetro de extinción. Circa 1920.
Pantallas de cristal líquido o TFT
En la década del 90 los instrumentos de aguja fueron reemplazados por indicadores digitales en pantallas de cristal líquido. Si bien este no fue un cambio sustantivo en cuanto al funcionamiento, representa una mejora en la resistencia a los golpes, ya que los instrumentos de aguja son mecánicamente delicados y un pequeño accidente puede causar su rotura.
Por otra parte, con la adopción de micro procesadores, también se pudieron incorporar funciones tales como la posibilidad de que el fotómetro memorice varias lecturas, efectúe promedios, indique el valor correspondiente a la exposición para el gris medio a partir de lecturas sobre blanco o negro, etc.
Rhamstine Electrophot.
En lo personal, pienso que la tecnología tiende a complicar los instrumentos por exceso de posibilidades: a veces es más complejo usar esas funciones que hacer las operaciones mentalmente, aunque eso ya es cuestión de gustos...
Una función nueva que me resulta interesante es la que presentan algunos fotómetros de gama alta que, al medir luz de flash y ambiente combinada, indican el porcentaje correspondiente a cada tipo de luz sobre la exposición total. Otra novedad que agrega funcionalidad es la inclusión en algunos modelos de un disparador de flash integrado por señal de radio, aunque esto requiere que haya compatibilidad con el receptor de la señal del disparador.
Gossen-Ombrux 100.
Fotómetros actuales: Diseño
El diseño desarrollado a partir de los fotómetros de CDS en términos generales se mantiene hasta ahora, y actualmente podemos diferenciarlos en las siguientes categorías:
• De luz incidente y reflejada sin visor. Suelen tener el difusor para luz incidente integrado, que puede desplazarse o retirarse para medir luz reflejada con un ángulo aproximado de 30º. Se los considera como el fotómetro básico de estudio. Algunos permiten agregar un accesorio reductor de ángulo con visor.
El Gossen Starlite combina medición reflejada puntual de 1º e incidente. Luz continua y flash.
• Puntuales o “Spot”, de luz reflejada de ángulo entre 1º a 5º y visor. Es importante que muestren el valor de la medición en el visor, algunos sólo muestran los datos en una pantalla exterior y esto representa una limitación severa.
• Combinados de medición incidente y reflejada puntual. Es la tendencia en los fotómetros de alta gama de los últimos años: un sólo instrumento ofrece los dos métodos de medición más útiles, la medición incidente que resuelve en forma rápida y simple muchas situaciones, y la puntual que ofrece el mayor control cuando es necesario.
Spotmeter Honeywell-Pentax de 1961, uno de los primeros fotómetros puntuales de CDS, con un ángulo de medición de 5º. Las versiones posteriores cambiaron a un diseño tipo pistola, más cómodo y el ángulo se redujo a 1º.
Mi agradecimiento a Ed van der Aa (http://www.myphotoweb.com/) y a James Ollinger (http://www.jollinger.com/photo/meters/index.html) por su colaboración. Ambos coleccionistas presentan excelente información en sus respectivas páginas, muy recomendables si te interesa la evolución y la historia de los equipos fotográficos.
® Carlos Fumagalli. www.taller.carlosfumagalli.com.ar
Algunos datos históricos
Como ocurre con muchos inventos notables no hay certeza acerca de a quién corresponde considerar el inventor, aquí los primeros fotómetros presentados:
1931. Probablemente el primer fotómetro fotoeléctrico fue el Rhamstine Electrophot. Por el tipo de celda de selenio que empleaba requería una batería, que en esa época era voluminosa y pesada. Esto hacía que el aparato fuese incómodo en la práctica.
1932. Se presenta el Weston 617, más portable y con el primer dial de cálculo de exposición integrado. Sin batería.
El Kenko 1100 es una nueva versión del clásico Minolta 4F, fabricado actualmente por Kenko.
1933. El Photolux fue el primer fotómetro construido por Paul Gossen que, poco tiempo después, fue renombrado como Ombrux, una versión especial para cine se la llamó Blendux.
1937. Presentación del AVO-Smethurst, el primer fotómetro para luz incidente.
El método de medición de luz incidente incorporado en 1937 por Philip Smethurst aporta el mejor modo de uso para los fotómetros de selenio, y sigue empleándose en los fotómetros actuales por su sencillez y precisión para muchas situaciones. Con las limitaciones descritas, los fotómetros de selenio fueron la única tecnología disponible para medir luz reflejada hasta la aparición de los fotómetros de CDS que, a partir de 1960, los fueron desplazando progresivamente.