María Zorzon
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Graduada en la Escuela de Arte de la Universidad Estatal de Luisiana, EE.UU. (1993-1997) y becaria de la Escuela de Estudios Fotográficos de Praga, República Checa, la autora reflexiona sobre un aspecto sustancial de la fotografía en el mercado del arte, referido a la necesidad o no de numerar las impresiones.

Esta mañana, otra vez me encontré envuelta en la discusión de cómo vender fotografía como obra de arte en Argentina, o mejor dicho en Buenos Aires, ya que como oriunda del interior se bien de estas diferencias. Conversando con una persona interesada en mi trabajo y que está vendiendo fotografía como obra de arte, hecho éste que no dejo de celebrar, me decía que en su criterio un requisito para la venta de foto es que el número de copias debe ser limitado ex profeso y que luego no se debe vender más una copia de esa imagen.

 

Si bien la responsabilidad de tomar la decisión de participar o no en un negocio bajo estas condiciones es solamente mía, es sobre este concepto que quiero reflexionar y aportar una opinión basada en lo que he podido ver en otros lugares del mundo.

El requisito de limitar artificialmente el número de copias resulta paradójico porque la fotografía es el arte de la tecnología y su gran éxito fue consolidado por ser el medio de la reproducción. De hecho no fue el Daguerrotipo que triunfa y se desarrolla si no el Talbotipo, conocida como el Calotype o Talbot- Type; el proceso fotográfico creado por William Henry Fox Talbot; y esto fue especialmente porque Talbot logró crear un proceso que usando la misma matriz permitía la reproducción infinita de la imagen, y no porque el daguerrotipo no fuera bello.

Por lo tanto resulta absurdo pretender que el valor de una foto esté dado principalmente por limitar la tirada de copias sin necesidad alguna y no por el valor de la imagen. La copia Nº 1 de un negativo fotográfico es tan original como la Nº 100 o la 37, si le queremos poner números, ya que estos también nos sirven para un control sobre nuestro trabajo.

La fotografía, a mi entender, es una disciplina que precisa de un conocimiento mucho más profundo que haber entendido que está de moda ahora en el mundo, o que en todas las bienales y grandes ferias de arte se ve muchísima fotografía, o que no hay ninguna duda que ya es arte; frases que comúnmente leo o escucho de personas de nuestro medio cultural incluyendo curadores y galeristas.

Por ejemplo es muy importante entender que esta disciplina de las artes visuales sólo comparte con la pintura, el grabado o la serigrafía, etc. el hecho de que es una imagen visual, pero que no tiene comunión alguna en su concepción, por ser la fotografía una disciplina que tiene su base intrínseca en la posibilidad de reproducción infinita de la imagen, tema que ha desarrollado tan profundamente Walter Benjamin*.

Por lo tanto, su modo de comerciarla en el mercado del arte también debe corresponder a esa condición intrínseca y no tratarla como si fuera una serigrafía o un grabado. La fotografía no es más ni es menos, es solamente diferente.

Justamente lo que le da valor a una imagen fotográfica es la multiplicidad que adquiere cuando es efectiva. Cuando una imagen fotográfica es efectiva tiende naturalmente a ser reproducida y publicada muchas veces y a ser reconocida por mucha gente. Y esto es lo que le da su verdadero valor.

Recuerdo haber estado presente ante una venta de una fotografía de Henri Cartier-Bresson en The Gallery for Fine Photography de Nueva Orleans, en el año 94. Cuando la vendedora, que tenía un postgrado en fotografía y marketing de arte, le explicaba a su cliente la diferencia de precio entre dos imágenes del mismo autor, destacando que la imagen “Detrás de Gare Saint Lazare”, esa foto tan conocida de un tipo que se refleja en un salto sobre charco de agua, era más cara justamente por ser muy conocida.

Otro dato importante es saber la fecha en que estuvo realizada la copia en relación a cuando se realizó el negativo. Vale la pena destacar un evento muy importante que se realiza en Buenos Aires, la subasta de fotografía latinoamericana que realiza EMA que tienen en cuenta ese criterio para consolidar los precios y que, justamente, funciona.


Mercado y fotografía
*“La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica”, Discursos Interrumpidos I, Taurus, Buenos Aires, 1989.

Fotomundo 502 (Octubre 2010)

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