El panorama teórico de la imagen fotográfica se ve enriquecido con la publicación de este libro que tiene como compiladores y autores a tres intelectuales de valía:
Susana Sel, quien es doctora en Ciencias Antropológicas, docente en Sociales de la UBA y directora de proyectos del prestigioso Instituto Giani Germani.
Silvia Pérez Fernández, quien además de una destacada fotógrafa es socióloga y docente universitaria, directora de las Jornadas de Fotografía y Sociedad desde 1997 y co-directora de Ojos Crueles.
Sergio Armand, licenciado en Ciencias de la Comunicación, director del Instituto de Investigación en Periodismo, ensayista y periodista radial, entre otras tareas.

La obra es rica en aportes, conteniendo ensayos del Dr. Sylvain Maresca perteneciente a la Universidad de Nantes, Francia; Mariana Landau, de los uruguayos Daniel Sosa, Isabel Wschebor y Gabriel García pertenecientes al Centro Municipal de Fotografía de Montevideo, Verónica S. del Valle, Pablo Nessuti y Lucía Ulanovsky, además de reportajes, entre otros, a César D Angiolillo y Hugo Alfredo Lescano. Por supuesto, que comprende trabajos de los propios compiladores.
El Comité Académico que “permitió concretar este volumen” estuvo integrado por Francisco Sierra Caballero de la Universidad de Sevilla, Fernando Tacca de la Universidad Estadual de Campinas, y Miguel Angel Canonne, de la Universidad de Buenos Aires. Este último ha cumplido un rol trascendente en el Archivo General de la Nación donde se desempeña como jefe del Departamento de Cine, Video y Audio.
Es una obra que requiere de una lectura concienzuda y profunda desde el momento que abren el debate sobre aspectos que suelen ser soslayados en la fotografía argentina, en general más preocupada por sus cuestiones cotidianas, de mercado e, incluso, de inserción laboral, antes que como una práctica que puede sentir la necesidad de contar con un marco teórico relevante.
Este es precisamente el mérito de “Recorridos”: pensar a la fotografía desde una perspectiva científica, con un método de análisis deductivo, esto es, llegar a conclusiones a través de la propia práctica e, incluso, tomando como ejemplo las opiniones de autores de la talla del francés Raymond Depardon –insuficientemente conocido pero que es una de las estrellas del fotoperiodismo post-bressoniano, lo cual es mucho decir- o del artista argentino Eduardo Grossman, quien a pesar de su vasta experiencia en el campo del fotoperiodismo ha preferido generar una obra personal y subjetiva.
La obra debería ser texto de lectura obligatoria en las Universidades –si ya no sucedió–, no sólo en aquellas que trabajan el campo específico de la comunicación y el periodismo, sino en todas las carreras humanistas, ya que plantea la problemática social de las nuevas tecnologías y de su uso pero, además, ahonda en toda la cuestión de la información y de la comunicación que, al final de cuentas, es lo que democratiza a la sociedad.
A.B.C.