
Fotógrafo, publicista, cineasta, Daniel Rivas es antes que nada un hombre de imágenes, que se ha destacado por elaborar composiciones muy fuertes a partir de escenografías por él creadas que aluden a ideas, sueños y fantasías, dándole así existencia material a lo que su imaginación concibe.

Un primer puntapié en rescatar su obra fue en la muestra Fotografía Argentina de los ’80, curada por Ataúlfo Pérez Aznar y auspiciada por Fotomundo (a la cual le dedicamos una edición especial), que fue exhibida en el CFC y luego en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. Por su parte, Sara Facio lo incluyó en el libro “Fotografía Argentina Actual” de La Azotea y en el 2008 la Federación Argentina de Fotografía (FAF) lo incluyó en “Una Mirada Artística de la Fotografía Argentina”, integrada por 50 premios Cóndor obtenidos por autores federados desde que la institución fue creada en 1958.
Daniel Rivas fue uno de los autores cuyas obras vinieron a traer una renovación en el ambiente de los fotoclubes, en una década, la del ’70, que fue de cambios en todos los órdenes de la sociedad. Sus trabajos recibieron el reconocimiento de los jurados, que los valoraron por su originalidad y la muy cuidada elaboración en base a fuertes contrastes tanto tonales como conceptuales.
De esa manera, su obra se fue consolidando de espaldas a dos tendencias bien definidas en esos años: la fotografía como una herramienta política, que dejaba a un lado su calidad estética y realización, por lo cual era más un panfleto que otra cosa, y la fotografía simplemente esteticista, que seguía detrás de lo que se considera “bello” sin otro aditamento. Actuó, en gran medida, como una cuña, y así lo comprendieron aquellos que celebraron sus trabajos premiándolos en los fotoclubes que es donde obtuvo su reconocimiento.

Luego, todo cambió a partir del 24 de marzo de 1976 cuando los comandantes militares tomaron el poder e hicieron tabla rasa con la cultura. Daniel Rivas se dedicó al cine publicitario, que lo tiene como uno de sus más importantes realizadores y en los primeros años de la década del ’80 dejó de hacer fotografía.
El trabajo del curador Pérez Aznar fue en este sentido perseverante para lograr recuperar sus imágenes y exponerlas. Ahora, están de nuevo para la contemplación del público actual, desconocedor en muchos casos de ese rico pasado de nuestra fotografía, que le permitirá a más de uno ver que no hay demasiadas cosas nuevas bajo el sol.



