
Con este trabajo Charlotte quiso revertir la mirada colonialista que había encontrado en los libros y hacer de la etnia danesa el objeto de su mirada, siguiendo la misma estética de las representaciones visuales de Occidente, generadora de estereotipos de otros pueblos. Por eso, como en algunos libros antropológicos, fotografía al mismo grupo de personas de frente y de espaldas.
Para realizar este trabajo, Charlotte adoptó el rol de su abuelo, embarcándose en una expedición en su propio territorio para documentar a los daneses. Fue así que montó una performance, vistiéndose de exploradora y equipándose con una vieja Rolleiflex que le prestó una institución etnográfica danesa, incorporó a una guía e intérprete para darle un mayor realismo a su trabajo de exploradora y, luego de cargar todo en un vehículo, salió a recorrer el país, acampando de la misma manera como lo habían hecho su abuelo y los exploradores de antaño.

Eligió no fotografiar a sus modelos en su propio entorno, para no llevar al espectador a decodificar la imagen por otro camino, como podría ser que se fijasen en qué tipo de casa viven o qué tipo de muebles tienen. Las personas fueron aisladas como se hace con un sujeto sometido a la frialdad de aquella ciencia que los despojaba de toda su cultura para verlos como especimenes, sujetos a una mirada apenas curiosa que busca marcar diferencias antes que comprender la dimensión humana de las personas en cualquier cultura.

“Aunque las copias de la exposición sean producidas digitalmente, usar una vieja y complicada cámara fue importante para mí para explicitar los roles del objeto y el sujeto de la fotografía”.
Los retratos no tienen nombre, y el lugar de toma se coloca en un apéndice, como en los textos antropológicos en los que estudió.
Charlotte dice “que el ímpetu político más directo para este trabajo fue el creciente racismo en Dinamarca. En la última elección en 2007, el 20% de la población danesa votó por un partido cuya principal plataforma política era anti- inmigración. Esto me resultó sorprendente e incomprensible. Dinamarca es un país rico, el desempleo está en una cifra bajísima, así que uno esperaría más –y no menos– apertura y tolerancia”.

Y agregó “no creo que Dinamarca sea el único país con este problema. El creciente nacionalismo es una de las consecuencias bien documentadas de la globalización. Pero como artista considero que tengo una responsabilidad personal desde y en Dinamarca”.
Charlotte Haslund-Christensen nació y trabaja en Copenhague. Se graduó en el ICP (The International Center of Photography) de Nueva York y en la Fatamorgana (Escuela Danesa de Arte Fotografía).
Ha expuesto tanto en Dinamarca como en el extranjero, incluyendo Nueva York, París, Varsovia y Helsinki. Sus exposiciones individuales incluyen “Natives: The Danes” (2008), “No Airport to Travel From” (2006), “Jump” (2002) e Inner City (1998).
Sus obras se encuentran en colecciones públicas como la Fundación Danesa de Arte, el Museo Nacional de la Fotografía, Dinamarca y Museo de Foto Arte, Dinamarca.