

Si, se trata de bailar con un extraño. Aquello fue un indicio de lo que me pasa casi cotidianamente, en función de lo que leo o veo, porque vivir es un evento lleno de esplendor y de miseria. Todos sufrimos ansiedad, injusticia, etc., pero nuestro trabajo es sacar lo mejor de ello y hacer una contribución a la vida.
Después de terminar el colegio trabajé como maître en un restaurante donde había un chico, el lavacopas, que hacía su trabajo como una obra de arte. Así que todo depende de cada individuo y de la elegancia y maravilla que ponga en cualquier actividad que haga.
No se puede tener compromisos con lo que se va a descubrir. Nuestro compromiso es descubrir la imagen de nuestra propia alma. Lo triste de los seres humanos es que tienden a involucionar en vez de profundizar en sus sensaciones y maravillarse ante el desafío de estar vivo.
Creo que es parte del destino individual. La providencia nos da algunas cosas y otras no. Nacemos con dones, pero también con desafíos espirituales o físicos. En mi caso, mi hermano mellizo y yo hicimos arte desde el nacimiento.
Investigué otros medios, pero la fotografía me da la más inmediata sensación de realidad y la puede leer todo el mundo. Me permite un compromiso total con el mundo y el tiempo, combinando la estética subjetiva con la realidad.
Es un arte mecánico pero, a través de nuestra voluntad, debe emocionar. Algunas personas pueden tomar una cámara y obtener un resultado emocionante. Para otros, es nada. Yo creo que es un medio para ver más profundo.
Cuando tenía 3 o 4 años, mi papá era para mí una especie de embajador del mundo exterior. Me mostraba fotos de los diarios de batallas, aviones y tropas de la Segunda Guerra. Así que mis primeras imágenes del mundo fueron fotografías. Esto me podría haber hecho reportero gráfico, pero en mi caso fue otra cosa.
Yo puedo trabajar dos años en una escultura, soy muy meticuloso con lo que hago, pero tomo las decisiones visuales, hasta cuando dibujo, muy rápido. Después tengo la paciencia de trabajar un mes en una ampliación si hace falta para que salga perfecta.
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Art Deco Lamp |
Cuando puedo apreciar en la obra el cambio que he tenido que hacer en mí mismo, como persona, lo que tuve que crecer.
No creo que la fotografía deba ser directa de la realidad. Elijo de ella las partes que quiero para construir mi mundo. Prefiero construir una realidad y después fotografiarla, para mí esa es la mejor estructura
Absolutamente, pero es tan subjetivo. Para mí fue una experiencia maravillosa, porque me mostró que una imagen en papel puede estar hecha de tal modo que uno casi pueda entrar en ella. Eso es lo que trato cuando hago mi trabajo, y lo hago solo.
Todo. Boceto, hago la toma, proceso la película, copio. Muy buenos fotógrafos no lo hacen. Helmut Newton tenía un laboratorista con el que trabajó por años en Montecarlo y casi no podía trabajar sin él, eran un gran equipo.
Hay fotógrafos que no pueden copiar, ni tiene tiempo, como Herb Ritts, que acaba de morir. Ocasionalmente cuando iba a Los Angeles yo fotografiaba en su estudio, donde tenía un laboratorio, pero no sabia copiar. Aprendió rápido y era muy bueno mirando contactos y copias, era un buen diseñador. Pero hay una diferencia entre saber cómo algo debe hacerse o estar allí haciéndolo uno mismo.
Yo hago copias de autor y me puede tomar días, semanas o más hasta decidir que ya no se puede hacer mejor. Copio desde hace más de 50 años, soy muy buen laboratorista. Para mí, hacer una copia es entender cada centímetro de ese papel y sentir la emoción en cada parte.
Tengo un título en escultura, estudié en la universidad pintura, escritura y poesía, edito libros, me encanta la historia de la fotografía y la del laboratorio. Y aunque mejoro como artista y como impresor, los materiales empeoran. El papel que usaba Walker Evans en el Museo de Arte Moderno fotografiando esculturas africanas, era magnífico, pero ya no se fabrica. Pagaría cualquier cosa por tener ese papel porque no se puede pulir un cubito de hielo y convertirlo en diamante. Pero eso es parte de las cosas con las que tenemos que lidiar.
En general hago todo solo. A veces mando a construir algo que a mí me llevaría demasiado tiempo.
A veces una mujer pinta sobre mis fotografías. Hago ediciones especiales de fotografías coloreadas, son copias muy grandes montadas sobre aluminio para lo que tenemos una prensa especial. Yo superviso la pintura, hablamos del color, le muestro desde libros de arte los tonos que quiero y la primera copia nos lleva como un mes de trabajo. Muchas veces es la única copia, a veces hago ediciones de 6. Después de la primera las otras son más fáciles.
Trabajo 7 días por semana. Estoy constantemente compenetrado con la fotografía, creo que la vida es una fotografía. Si uno es un fotógrafo así debe pensar. Para un pintor, la vida será una pintura.
Creo que en la vida todo es absoluto y divino. Tenemos los medios para elevar algo o para degradarlo. La opción está en nosotros mismos. Intimamente sabemos que lo que decidimos hará que la vida sea mejor o peor: o tenemos miedo de la vida o nos animamos a bailar con el extraño.
Siempre hago bocetos, dibujos, porque son la primera visualización de algo que siento. Luego los refino estudiando las posibilidades con las que me voy a encontrar en la realidad. En mi caso es complicado porque muchas veces trabajo en países en los que no hablo el idioma.
Porque la gente se ve y se expresa de distinta manera, hay una historia cultural y un destino diferentes.Cada individuo vive en un determinado tiempo y espacio. Por eso la gente disfruta del lugar donde vive y sino tratan de irse.
Claro, yo nací hablando "brooklynense". Thomas Wolf, el gran escritor americano de la década del ´30, decía que sólo los muertos conocen Brooklyn. Porque el barrio es tan grande que sólo los espíritus volando sobre el podrían verlo.
Soy medio italiano por parte materna y lituano por parte paterna. Mi abuelo italiano vino a Estados Unidos sin nada de educación pero, en lugar de vivir con 10 personas y trabajar en una fábrica, decidió que quería hacer otra cosa. Vió mucha gente tirar telas, botellas, papeles y, con la sabiduría de la calle, fue uno de los primeros ecologistas. Empezó a recoger estas cosas y venderlas. En 20 años había hecho una fortuna.
Y así como el juntaba los deshechos, lo que la gente tiraba, yo fotografío la gente que la sociedad descarta.
Mientras estaba construyendo un edificio, en el que después vivimos, una mujer que trabajaba 12 y 15 horas por día en una fábrica, pasaba por allí y le decía a su hermana ¨voy a casarme con ese hombre¨. Y así fue. Era mi abuela.
Muchos años después, un gran huracán destrozó un gran vidrio de ese edificio. Mi padre acababa de iniciar junto a sus cuatro hermanos una vidriería, vaya a saber desde cuantas generaciones hacían vidrio en Lithuania, y era el único vidriero disponible en ese momento. Colocó el enorme vidrio solo. Eso impresionó tanto a mi abuelo que lo invitó a tomar un vino. Y allí conoció a mi madre. Fue magnífico, porque aunque eran católicos italianos les gustó este hombre judío.
La condición para casarse fue que soló se casarían por civil y mi padre prometió a su esposa que los hijos seríamos educados en la fe católica. Pero siempre pospuso esa responsabilidad y tenía aventuras con otras mujeres, así que se divorciaron. Y hasta el modo fue interesante.
En ese momento en N.Y. uno no podía divorciarse sin una buena razón, así que mi madre y mi tía arreglaron con una prostituta para que sedujese a mi padre y le tomaran una foto a punto de tener sexo para presentarla como prueba. Fue suficiente.
Durante los años ´40 y ´50 el trabajo sucio de muchos detectives fue montar algo para tener la foto como prueba. Cuando estaba preparando mi tesis doctoral pensé en hacerla sobre las fotografías que habían cambiado la vida de la gente.
Acuerdo en parte. Las preparo, pero elijo, soy como un director. Secretamente soy el tema que fotografío. Lo que uno crea, que resulta hermoso y con significado, es lo que uno desea.
Uno quiere fotografiar las cosas que desea. Tengo que hacer esa imagen de esa persona porque su vida o su historia son un desafío para mí. Me convierte en su mellizo.
Ibamos a ser trillizos, pero mi mamá abortó espontáneamente una niña. Cuando viajo y en museos médicos veo un feto muy, muy hermoso, me pregunto si será mi hermana.
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Leda |
La fotografía es como un diario personal y mucha gente se confunde. Creen que están empezando en un punto y se decepcionan y no siguen una línea de evolución espiritual ascendente.
Creo que, para los artistas con vocación, lo que hacen es más importante que su propia vida. Están deseando hacer el trabajo porque es necesario para no enfermarse, es un desafío y quieren compartirlo. Hay que tener compulsión al trabajar y reflexionar durante el descanso.
Cuando estás obsesionado, las condiciones deciden por vos. En vez la compulsión te permite decidir mejor cuando trabajar, descansar, qué está bien o mal, qué hace falta repensar.
No estoy de acuerdo, aunque eso sucede. En mi caso, aunque no mostrara el trabajo seguiría haciéndolo por mi propia evolución como ser humano y porque es la mejor forma de "oración". Sé rezar, no repito las palabras de memoria, estudié teología y religión, viví en India, soy un católico apostólico romano practicante y para mí lo que hago es un sacrificio que me redime.
Y por eso hay tanta mala interpretación de mi obra. Estamos viviendo en un tiempo de confusión moral. Estados Unidos es increíblemente prejuicioso y se agudiza en el terreno estético. Yo obtuve cuatro becas de la National Endowments for the Arts. Eso es más que cualquier otro americano. Y (el senador republicano) Jesse Helms, en el Senado, rompiendo uno de mis libros, sostuvo que yo había obtenido tres becas antes por cortar cabezas y sacar el cerebro -cosas que no hago-. El y su equipo son responsables del asesinato de la N.E.A. Llegaron a colgar las páginas de mi libro en el vestidor y en la puerta pusieron un cartel que decía "Arte Degenerado".
Siempre da miedo. Pero los conservadores en EE.UU. ven en blanco y negro, no son capaces de ver las gradaciones. En otros países, algo malo se cae por sí mismo. Ellos no lo permiten, le dan poder haciendo escándalo, tildando al autor de demonio o lo que sea. Los franceses dirían "muestra más de este mal trabajo, porque se matará solo". El problema es que los americanos temen demasiado como para dejar que un trabajo muera por si mismo.
Como en el caso de Robert Maplethorpe. Eramos muy amigos, él coleccionaba mi trabajo, yo no coleccionaba el suyo por que no podía pagarlo. Los dos tuvimos una historia bastante parecida, él se volvió homosexual y yo fui bisexual. Pero después me volví muy católico y mientras él adoraba la "cosa", yo adoraba a Cristo.
Yo no filosofo. Normal o no es más filosófico, lo mío es más teológico.
En India trabajé un tiempo en un leprosario y un leproso murió en mis brazos. Fue magnífico, tanto como una mujer dando a luz.
¿Cuál es la razón? Porque lo vi cambiar al morir y, fuera cual fuera, la visión que tuvo fue tan hermosa que irradió de su rostro. Claro que si veo que matan a alguien a golpes sería feo. Pero la muerte no es el lado oscuro. El lado oscuro es cuando una persona decide "romper" a otra persona, torcer su voluntad. Si alguien quiere estar con vos, aunque vos no quieras, está aprovechándose. No se debe forzar la historia de otra persona. La piedad y el amor son lo mismo.
Una mala persona quiere todo para sí y cree que la presencia o la vida de otra puede hacerlo sentir mejor, porque está vacío y quiere que la otra persona lo llene. Eso no es bueno.
La primera muestra que vi cuando era niño se llamaba "Yo estoy involucrado en la humanidad". Era una muestra de fotoperiodismo con Eugene Smith y tenía un sentido muy compasivo de lo que es el mundo. Era rica y profunda, no sensiblera y superficial como las del National Geographic.
Uno podía ver una imagen y sentir que, aunque nunca fuera a esa parte de la tierra, ellos eran humanos como uno. Queremos conocer a esa otra persona intelectual, espiritual y hasta físicamente, tomando en cuenta las necesidades mutuas y con piedad.
Un artista de verdad se convierte en mejor persona. Eso es inevitable, a menos que se niegue al crecimiento, le vuelva la espalda y se convierta en un cobarde. O haces las cosas bien o las haces mal, y se percibe.
Por ejemplo, en este museo (2) me encontré con un "El Greco" de Cristo llevando la cruz. No importa el tema, si yo fuese un aborigen de Australia de hace siglos y no supiese quien fue Cristo igual me movilizaría mucho.
La obra de arte es poderosa porque la conciencia que desarrollamos como individuos puede transferirse al objeto que es la obra. La tela o el papel se convierten en una superficie de trascendencia. Así, mi voluntad y mi espíritu están en un punto en que puedo hacer algo físico, pero un algo que toca el espíritu.
No siempre. Mi hermano y yo solíamos ir a museos mientras otros chicos jugaban. Veníamos de un barrio muy pobre, feo, y cada vez que podíamos nos escapábamos a ver cosas maravillosas. Descubrimos que estaban en los museos.
Mi hermano dibujaba en la calle. Mi mamá, que nos crió sola, lo mandó a estudiar dibujo los sábados. Mi hermana estudió música en el Carnegie Hall. Cada una de esas horas de estudio le costaba a mi madre lo que ganaba en un día. Y respecto a mí, notó que me interesaba por todo lo que veía.
Me dijo que no sabía en qué me convertiría, pero que confiaba en mí. Y lo mismo le dije a mi hijo que hoy es un ingeniero que vive en N.Y y ama las cosas bellas. Cuando era chico solía llevarlo a un mercado de pulgas y enseñarle qué era bello y qué no.
Comparando una cosa con otra, una es más interesante, mejor hecha. Cuando creció un poco miraba mis fotos y decía que si las miraba de lejos parecían "normales". Gracioso que utilizara esa palabra.
A nuestras fiestas venía gente que se drogaba, transexuales, homosexuales, estábamos en la comunidad artística y mi hijo los observaba.
Mi esposa era bisexual, yo fui bisexual por un tiempo. Bárbara, que hoy es mi socia, era la amante de mi mujer.
Desde las primeras fotos, en las que tenía 11 años, se nota que no son comunes. Cuando tenía 16, fotografié para mi hermano, que estaba haciendo una pintura, en un Freak Show (3) en Conney Island
Exactamente. Un estilo no se encuentra. Clarificás tus intenciones y finalmente aparece un modo de trabajar que está lo más cercano posible a tus sentimientos verdaderos. Esos sentimientos tienen una visualización.
Cuando mirás el trabajo de Walker Evans o (Henri) Cartier Bresson, sabés de quien es. Es como un don. El alma tiene una cara y se manifiesta como una forma o un estilo que lo hace inconfundible. Y es milagroso, no ocurre frecuentemente aunque debería. Pero la gente no tiene la fuerza de voluntad de hacer que esto suceda.
Si, porque el extraño puede escupirte en la cara y tenés que tener el coraje de aceptarlo. Eso es lo peor que puede pasar. Lo mejor es que el extraño diga si, y aunque seas un pésimo bailarín, los dos vayan mejorando. Porque se requiere una reciprocidad, que es como descubrir cual es el medio para expresarte más profundamente. Los cobardes no pueden enfrentarse con eso.
Muchísimas veces me han dicho que no. Algunos no están preparados psicológicamente para exponerse. Les dejo mi tarjeta por si cambian de opinión. No los empujo, porque deben estar listos y tener ganas para establecer un buen dialogo.
Les digo que si aceptan, confíen en mi. Ellos no saben lo que estoy haciendo, yo no sé lo que sienten exactamente, pero puedo sentir su apariencia en el proceso. Como director visual no puedo hacer una fotografía que tenga sabiduría sin este sentimiento de descubrimiento mutuo.
En N.Y. iba a ser un terapeuta Primal. La terapia primal te permite ver donde estás, y eso me ahorró un montón de tiempo en llegar a lo más profundo de mí mismo. Porque si tenés el coraje, sobrepasás tus propios miedos. Y el grupo está allí para ayudarte.
En ese momento estaba yendo a una iglesia episcopal porque la iglesia católica era estúpida, estúpida ... después encontré otra. El cura era musicólogo y terapeuta primal y se convirtió en mi mejor amigo. Tanto yo como mi pareja nos acercamos mucho a esa terapia. Pero no es para todos, hay que estar sentados uno frente al otro y decir a la cara todo lo que no te gusta del otro, hay agresión. No le pegas directamente, pero... Hay una habitación acolchada y podés agarrar una persona y tirarla, es una experiencia muy física, fantástica, aunque es muy peligrosa. Si el terapeuta no es bueno puede arruinarte la vida. Es como estar en el purgatorio o en el infierno.
Una vez estábamos en una reunión y un señor, que era un hombre de negocios muy exitoso, nada atractivo, muy introvertido, habló del odio que sentía por su madre y contó que se la pasaba en su cuarto masturbándose. La terapeuta le dijo que tomara una foto de su madre, cortara la cara, la pusiera en el inodoro, le cagara encima y después tirara la cadena. Eso fue muy sabio, como la sabiduría del Rey Salomón con las dos madres de la criatura.
Después contó que se fue a un resourt donde van a conocer gente y que se quedó en el cuarto pensando en su madre y masturbándose. Entonces la terapeuta le preguntó qué quería en ese momento que le diera una sensación de descubrimiento. Contestó "quiero que alguna mujer de aquí me dé sexo oral". Me alegré de no ser mujer. Y una mujer muy hermosa e inteligente, por la que yo sentía una especie de amor-odio muy fuerte, se paró y accedió. Lo hizo para confortarlo. Eso es una de las cosas más valientes y más estúpidas que he visto.
Creo que el ser humano está hecho para amar, de una manera inteligente. Si estás en una situación de gran stress, va a salir lo mejor o lo peor de vos. Matarás. O morirás para salvar a alguien. Y de eso, aunque no en ese extremo, es de lo que se trata el arte. Uno debe decir "algo básicamente va a cambiar".
Conocí un señor que tomaba LSD regularmente y tenía la hermosa visión de caminar hacia arriba por una cascada. Pero cuando no consumía no podía tener esa visión. Por eso las drogas son una porquería. El poder está en nosotros, no afuera.
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Prudence |
En esta terapia vi muchas cosas más. Hay cosas que no se pueden aceptar porque son una forma de egoísmo espiritual y es muy destructivo. Lo mismo sucede en el arte, porque a veces una persona tiene la posibilidad de crear algo que a la gente le guste o sea fácil. Pero el trabajo que cuenta es el que es honesto y duro.
Se supone que duela. Yo creo que hay vida antes y después de la muerte. La terrenal debe doler porque desafortunadamente no es ideal. Nuestro trabajo es hacerla mejor y debemos ser fuertes como para hacer una contribución en ese sentido. Si sos débil y dejás pasar las cosas sólo para existir, sin que te importe lo que pase, no hacés ninguna contribución.
Cualquier forma de arte que pueda ser redescubierta por otra cultura en otro tiempo histórico, tendrá un valor. Y su valor será místico ¿Quién puede decir qué está bien o no?
Si creemos que hay un Dios, ese sentido de divinidad, de sabiduría, se mostrará con una conexión en la tierra. Mucha gente tiene la facilidad de hacer lo que a los demás les gusta. No es suficiente. Billy Joel tiene facilidad, Abraham tuvo un don. Uno puede escucharse para siempre, el otro no.
Es un desafío. Uno quiere simplificar, hacer las cosas comprensibles.
Mi trabajo es claro. Hay un pasaje de lo desconocido a algo puramente conocido y amado. Por lo tanto es claro.
Por eso continúo con la obra. No puedo contestar eso específicamente. Siento la necesidad de hacer la obra.
Ninguna fotografía puede dar respuestas. Pero en su conjunto, la vida de una persona incluyendo su obra visual, tiene que mostrar el cambio del alma. Y eso sí debe estar claro.
Absolutamente. Tengo un conocimiento total de cada obra, me tomo el tiempo que me lleva hacer una copia para verlo todo. Aunque la haya construido, saco la foto instintivamente, con la rapidez del inconsciente. Después trabajo mucho. Antes de saber qué es lo que quiero hacer debo entender cada pedacito de la imagen.
Aun así es muy subjetivo, no puedo saber por qué me encanta, pero sí lo que significa para mí. Y espero que sea clarificadora para otros.
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Topeka |
A veces estoy recorriendo algún museo de una ciudad y de repente encuentro una obra de arte que me hace frenar... ¿Por qué paro? Es como sentarme con una persona muy profunda, que tiene más conocimientos y capacidad de amar y entender. Cuando veo una obra así, creo que hay una transferencia de conciencia -y esa es la base de mi obra- entre la obra y el alma del observador.
Claro que es eso. Si tenés un deseo inconsciente, tenés el principio del entendimiento. Algo consciente puede estar pautado por otro, y no ser tu idea personal. Debemos pelear esas cosas, y es dificil.
Yo creo que desde cualquier posición, aún desde la más extrema pobreza, la enfermedad o lo que sea, la vida te ofrece el mismo potencial de descubrimiento. De otro modo no creo en la vida, o es una mierda.
Hace varios años los fotógrafos argentinos que conocí en Arles me impresionaron, eran muy abiertos y amistosos. Recuerdo la obra de Grete Stern, que me encantó. Pensé que cuando viajara, si no era a Europa, sería a Argentina. Así que cuando la galería de N.Y. que me representa supo que venía para aquí me comunicó con Pampa Risso Patrón (4). Trabajar con ella fue fantástico.
Estuve trabajando en Marsella, París, Berlín, Roma. En Alemania, que es muy difícil. He trabajado mucho en México donde son muy generosos y hay una mezcla cultural maravillosa con una comprensión muy profunda de algunos aspectos, como la muerte. Pero nunca tuve tanto apoyo como aquí. Mucho esta sucediendo, aunque estoy lidiando con una estructura muy política, como sucede también en Europa o en Estados Unidos, cuando uno trata con individuos o grupos que tienen un tema con el poder y el ego.
Pero en Sudamérica las cosas tienen una forma de funcionar muy exótica para mí, la burocracia termina resolviendo las cosas.
Como dijo Woody Allen "la mitad de la vida es estar presente, y la otra es qué hace uno cuando está allí". Y hay que tener mucha suerte o tener la voluntad de que funcione, pero no depende sólo de uno. Lo que está en nosotros es ver lo que está sucediendo y conseguir lo mejor de eso.
Yo no puedo hacer que algo mediocre se vea maravilloso. Tengo que sentirme shokeado, transformado, enamorado de un modo muy romántico con la posibilidad de una persona o una imagen. De allí en más puedo construir.
Sí, pero más. Es tener un amor no egoísta y sano. Requiere sentir que uno puede cambiarse por el otro, en pie de igualdad.
Lo mismo pasa en el arte y con todo. Es como el lavacopas: lavaba de modo que era como recibir la comunión.
He conocido mucha gente sabia, algunos intelectualmente. Pero podés vivir en una cueva y conocer profundamente lo que te rodea, amarlo, eso es tener sabiduría. Nuestra tarea en la vida es estar contentos de una manera genuina. Para eso tenés que ser maduro y estar dispuesto a pelear. Porque se puede ser tierno en el corazón, pero a veces hay que ser duro hacia afuera: no para proteger esa ternura sino para compartirla.
Yo trabajo mucho con la muerte porque no creo que sea el final de la vida. Un ateo para mí es una persona que no tiene la imaginación necesaria para empezar a comprender que la naturaleza es tan inmensamente profunda que un geólogo puede pasarse la vida investigando un pedacito de tierra. ¿Qué te dice eso? Los científicos hoy saben que el Big Bang ocurrió hace 13 billones de años, pero no te pueden decir el por qué. No pueden explicar el propósito de una piedra.
La diferencia es creer en algo desconocido. Eso sucedió sólo en dos campos: la teología y la estética del arte. Los otros terrenos están involucrados con verdades físicas y hay muchas formas de comunicar a través de la ciencia, por eso estamos charlando con el grabador, pero la ciencia nunca te dará el significado. Eso viene de más allá de lo físico.
No es que lo crea. Lo sé. Y Quiero compartir mis sentimientos. Desde la primera huella de la mano de una mujer en las cuevas de Lascaux, cada autor quiere decir éste soy yo, éste es mi presente, quiero dejar mi impronta. Y en la medida en que la población crece, la necesidad de compartir una revelación es muy honesta. Y esto educa y redime a la persona en el proceso. Esa es una gran manera de vivir.
No es exactamente placer, porque en el proceso estoy involucrado con un factor muy desconocido, pero con el que quiero estar.
No quiero estar con los muertos porque me encanten los muertos, sino que puedo ver que aún sin el espíritu -creo que el espíritu se retira- todavía tienen los atributos de la vida que vivieron. Pueden todavía ser muy hermosos, muy tiernos, y uno puede darse cuenta de quien fue una buena o mala persona.
Creo que siempre estoy arrastrado por temas que molestan, que shokean y eso me gusta, es mi don. Pero no lo hago para molestar sino para provocar un cambio.
Algunos pueden pintar flores, otros campos de batalla. Es un misterio que acepto. Cuando estaba en la escuela de post-grado trataba de fotografiar flores, pero al copiarlas veía diferentes caras. Era de locos, esas caras me decían "No es aquí hacia donde quieres ir".
No es que no los aprecie, pero yo no fotografío flores o paisajes porque realmente creo que tomo un paisaje diferente. Es el del compromiso del ser humano con la vida, en la desesperación y el gozo que la vida contiene
Notas:
1. Ver Fotomundo Nº 327 (julio de 1995), página 36.
2. Se refiere al Museo de Arte Decorativo de Buenos Aires.
3. Exhibición de anormalidades humanas
4. Directora de Pan American Exchange, Houston.